El médico le recomendó que no dijera a nadie acerca del embarazo. Al descubrir la razón, la mujer se puso pálida…

Esta es la historia de Kate y Adam Lucas, quienes al cumplir su sexto aniversario de bodas, decidieron que querían un bebé. Ellos ya tenían una hija de trece años, producto del primer matrimonio de Kate, pero ahora deseaban tener un hijo que fuera de ambos.

El embarazo de Kate se dio de manera normal, tanto así que ella ya planeaba dar a luz en el agua, de la misma forma en la que dio a luz la primera vez. Así fue como llegó su hijo Hudson, un bebé fuerte y totalmente sano, gracias a Dios.

La cosa se complicó un poco cuando la pareja decidió que querían darle un hermano a Hudson con el que pudiera crecer y jugar alegremente. Kate y su esposo deseaban tener esta vez a una niña, cosa que lograron sin complicaciones.

Los cordones enredados

Cuando se hizo la prueba ocho días después de ovular y esta dio positiva, ambos no cabían en sí de la felicidad. El tiempo pasó y la décima semana de embarazo llegó. Allí fue cuando el médico le dio la noticia, no esperaba un bebé, sino dos.

El problema estuvo cuando el médico le explicó lo complicado de su estado. Ambos bebés estaban en el mismo saco, por lo que al no haber separación, había altas probabilidades de que el cordón umbilical se enredase. Por ello, había riesgo de que los bebés se terminaran asfixiando con él.

El doctor le dijo que no dijera nada sobre su estado, que de todas formas su embarazo terminaría en aborto. Algo que hizo que abandonara los servicios de ese doctor, de manera inmediata.

Kate y su esposo elaboraron un plan para que sus hijas nacieran a salvo. Encontraron a los mejores médicos en el área y siguieron las indicaciones de ellos al pie de la letra. Gracias a ello, cuando Kate cumplió la semana 28, fue ingresada al área de maternidad para prevenir cualquier complicación. Cuando llegó la semana 32, mediante una cesárea, sus hijas nacieron sanas.

Después de la semana 28 ª, la madre fue ingresada en el departamento de maternidad, donde los doctores cada día examinaban su vientre. Y en la semana 32 ª de embarazo, los médicos prescribieron una cesárea.

Al principio las niñas nacieron muy delgadas, pero no por eso carentes de energía. Ya tienen 8 años y la familia de Kate no puede ser una más feliz.

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