Trucos fáciles para mejorar la presión del cabezal o difusor de tu ducha.

Con un adecuado mantenimiento y limpieza de nuestra ducha lograremos que la cal no obstruya los conductos de la misma y no interfiera en la presión del agua.

Pocas cosas resultan más relajantes que una buena ducha con una adecuada presión para relajarnos, para darnos una maravillosa sensación de calma y bienestar.

Sin embargo, hay algo que, sin duda, todos habremos experimentado alguna vez: ponernos bajo el cabezal de la ducha y notar que apenas hay fuerza o que el chorro desciende de forma irregular e intermitente… o lo que es peor, ver que apenas cae agua.

Si tenemos, además, la mala suerte de que nuestro suministro de agua es muy calcáreo, estaremos obligados cada poco tiempo a tener que limpiar tuberías, cabezales, grifos, etc. ante la constante obstrucción causada por todos esos depósitos de minerales.

Algo así no solo es costoso, sino que, por encima de todo, es “molesto”, porque nos impide disfrutar de esos necesitados instantes de paz bajo un buen chorro de agua.

¿Qué podemos hacer? Antes de llamar al técnico, nunca esta de más poner en práctica estos sencillos trucos que pueden ahorrarnos bastante dinero en fontanería.

Estamos seguros de que te servirán de gran ayuda.

Truco fácil y económico si tu cabezal es fijo

Nuestras duchas pueden tener cabezales –las clásicas “alcachofas”– fijos o extraíbles.

Queda claro que, si no nos es posible retirar el cabezal, la limpieza va a ser mucho más compleja, pero no por ello imposible.
En este caso la mejor cura para evitar la obstrucción de los agujeritos es llevar a cabo buen mantenimiento y prevenir cada día la progresiva acumulación de la cal en esta área de nuestra ducha.
¿De qué manera podemos hacerlo? A continuación te lo explicamos.

Cabezales fijos, soluciones igual de sencillas

¿Qué necesito?

  • Una bolsa de plástico sin ningún agujero
  • ½ taza de vinagre blanco (125 ml)

¿Cómo lo hago?
Lo tendrás listo en menos de dos minutos. Solo tienes que calentar un poco esa media taza de vinagre blanco en el microondas.

  • Echa el vinagre a esa bolsa de plástico.
  • A continuación, con sumo cuidado, ataremos esa bolsa en el cabezal de la ducha. Debemos procurar que quede cubierto por el vinagre blanco.

Lo haremos antes de acostarnos, de manera que a la mañana siguiente solo tendremos que retirar la bolsa para ducharnos con normalidad.
Ideal si llevas a cabo este truco una vez por semana. Es un modo sencillo de prevenir y tratar obstrucciones en nuestro cabezal de ducha.

Trucos para cabezales de ducha extraíbles

En caso de que nuestra “alcachofa” de la ducha sea extraíble lo vamos a tener, sin duda, mucho más fácil. Te proponemos seguir alguno de estos consejos.

Estrategia rápida para tu difusor de ducha
¿Qué necesito?

  • 1 aguja
  • ½ taza de vinagre blanco (125 ml)

¿Cómo lo hago?

  • Lo primero que haremos será extraer la alcachofa o difusor de la ducha.
  • Da unos pequeños golpecitos al cabezal, para que se desprenda la capa de sarro u óxido de calcio.
  • A continuación, abre el grifo de tu cocina o del baño y sitúa la parte interna del difusor bajo el agua, para que se elimine un poco más de ese sarro o para que se reblandezca.
  • Ahora, calienta el vinagre blanco.
  • Mientras, con ayuda de una aguja ve limpiando y vaciando cada agujerito del difusor de la ducha.
  • Por último, pon a remojo el cabezal en esa taza de vinagre. Deja que esté un par de horas, enjuaga y vuelve a colocar.

¡Muy fácil!

 Estrategia 2 para la cal más rebelde en tu difusor de ducha

En ocasiones, a veces por olvido, vamos dejando que día a día se vaya acumulando más cal y más residuos en el área de la alcachofa o el difusor de la ducha.

En estos casos podemos hacer uso de un producto específico para desatascar los agujeritos de la ducha o simplemente, utilizar lo que todos tenemos en casa: agua, vinagre y limón.

¿Qué necesito?

  • 1 taza de agua caliente (250 ml)
  • ½ taza de vinagre blanco (125 ml)
  • El jugo de 1 limón
  • 1 cepillo de dientes

¿Cómo lo hago?

  • Empezaremos del mismo modo que en el caso anterior: deberemos sacudir el cabezal y enjuagarlo con agua.
  • Después, calentaremos el agua y añadiremos el vinagre blanco y el jugo del limón.
  • Sumergimos el cabezal en esta mezcla y lo dejaremos en remojo 1 hora.
  • Después, con ayuda del cepillo de dientes iremos frotando con fuerza para retirar cualquier resto de cal en la alcachofa.

No obstante, para asegurarnos de que cada agujerito está abierto y libre de restos de cal, nunca está de más poner una aguja en cada uno de ellos para asegurarnos.

Además, si nuestra agua presenta a menudo restos de cal y otros minerales, nos vendrá muy bien llevar a cabo la estrategia de atar una bolsa con vinagre en el cabezal por las noches (consejo que hemos detallado al inicio).

Un buen mantenimiento siempre será la clave en estos casos.

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